Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de enero, 2024

ENERO GRIS

¿Que me ocurre en el génesis de cada año?. El cielo miraba imponiendo su grandeza sobre todo aquello que respirase, claramente percibí la delicadeza de su intención. Ocultè mi rostro entre los arbustos fingiendo negar el camino que el alma mía retumba en el interior de la piel. La luna de Enero extiende su contrato, es el ojo de la vida, su luz atraviesa verdades y firmo su papel porque simplemente no se puede escapar de los deseos para la transformación ¿Que ocurre en estos tiempos?, ¿llegarà acaso el fin de la mala era o comenzarà el verdadero apocalipsis previsto por culturas ancestrales?. Te juro que no hay claridad. Hoy la falta de lucidez traída por la niebla del mundo malo vuelve a nublar el necesario sentido común del corazón. Como podría yo cerrar los ojos ante tan temible infierno, no podría engordar la vista ante tan espantoso caos, no podría dejar de afectarme la realidad de nuestro momento. La lluvia de enero limpia mi rostro impaciente, al mismo tiempo anuncia el porvenir...

ERA SEPTIEMBRE TRECE

Era negro aquel Septiembre y en la estancia mi llanto sin censura de espanto y rechazo me entregaban al mundo. El clima era triste con el cielo y sin nubes, sencillo sin horizonte ni tiempo. En el firmamento los Serafines no trompeteaban mi llegada, menos aún me recibiría la caravana de Astaroth de los Avernos. A mí me anunciaba la indiferencia, el ruido de la congestión, la lechuza en la ventana, los desubicados ingresando a la sala de parto por error, la pena del otoño y el filudo estridular de los saltamontes a las Once de la noche. Era septiembre y era trece, mi padre quien sabe en qué callejon exponía e imponia el ego que la juventud nos brinda a todos, tontos jóvenes. Yo crecía y olvidaba, veía y sentía la sombra de la vida que conecta cada milímetro de espacio, consiente o impersonal, la vi en todas partes. Veía el contraste de lo físico y lo indescriptible, entre ellos una armonía sin igual se expresaba omnipresente, así sentía entonces mi corazón inocente, veían así los ojos d...