El bus que me dejó iba detrás de una Coaster abollada y dos mototaxis psicodélicos que corrían descarrilados por las ultimas cuadras de Canevaro, perdiéndose hasta donde la miopía dejaba ver. Había sumado a mi récord como pasajero cuatro horas completas de viaje y no daba para más, era necesario caminar Quince minutos cuando menos. Bajé varios paraderos mas adelante, tenia las piernas dormidas. Estaba rodeado por varias torres de alta tensión bajo un desierto de escombros y otros desechos, donde a menudo veías salir y entrar algún desgraciado. Regresaba de ninguna parte y solo tenia en mente la vaga e insignificante idea de lo siguiente que haría ni bien llegara, botines fuera y Abbey Road hasta dormir. Ya rondaba el año si no es que más desde que regresé al San Juan de mi viejo, con unas cuantas razones y ningún plan en mente. Es un hecho, la vida era como era, yo soy como soy y el sol siempre se asoma, estaba aburrido de estar aburrido, agradecido y harto del silencio, me he consider...
Los poetas están malditos pero ven con ojos de ángeles. —Allen Ginsberg