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Recurring thought


Sin saber explicar la mística de este impulso despertè hambriento de escritura, tenía varias ideas sin terminar en mi Blog de internet y me apuré a escoger una de ellas, recién empezaba el Abril más caliente que recordaba de un año perverso y lleno de sangre, el índice criminal de este veinte veintitrés no tiene precedentes.

El sol nos da en la frente a la mosca y a mi que estoy sentado en la cama clavando la mirada sobre nada e ido a todas partes a causa de una mala flor, camino a la ventana en busca de aire fresco, el Morro solar fondea a los aviones que sobrevuelan la costa Limeña y a sus pies la escuela de los seres de luz, donde entran diamantes y salen brutos.

Me queda poco tiempo aquí, me voy a United States y no me pesa dejar todo atrás, estoy inmerso en esa proyección mental, los gallinazos franquean desde la casa más alta, abajo los perros hurgan la basura de los callejones, a esta altura veo hasta lo que no debo; mis pensamientos construyen planes por eso se oyen débiles las bocinas de los autos y los mototaxis discoteca que la vino tinto puso de moda, solo unos balazos me sacarian del trance, las ganas me sumergían en una concentración compleja y sin darme cuenta caía la tarde, mi cara helaba, los vinilos de Alegre all star y un cuadro de Gun 's Roses se esforzaban por una atmósfera retro en mi habitación. Vivo en el cuarto piso de un edificio viejo, oprimido por dos políticos muertos en el cruce de dos avenidas que llevan sus nombres. Me preocupan mis vecinos y los arrendadores, son venezolanos y evangélicos de posición extrema compenetrados con su animal interior, muestran su molestia cuando a diario nos cruzamos en las escaleras, a veces quisiera responderles pero los percibo vulnerables y me brota la piedad, a los venezolanos si los evitamos. Es una tarde común, intento buscar algún romance entre las cosas pero no me hacen gracias las cortinas, tengo empolvada la guitarra y el teclado no me aguanta.

Sobre el escritorio la luz del celular se enciende, lo traigo siempre en silencio por la paranoia de ser asaltado en la calle:

Te espero al mediodía, es el cliente recomendado que debo atender puntual.
Muy bien a esa hora nos vemos y envie el mensaje.
Voy meneando la Avena, tengo listo el camote, enciendo la computadora e inicio el Blog y empiezo el día leyendo comentarios buscando alguna observación técnica de textos ya subidos pero la toxicidad rebasa las redes sociales. Publico este nuevo engendro ajeno a categorías literarias, escrito para poetas de alcantarillas y buscadores de sustancia distinta. Se me fueron dos horas corrigiendo y eliminando líneas, el cliente puede esperar un día más, tengo un texto en mente y mi necesidad no comprende. Tengo al Alquiler llamando a la puerta, el diario económico de mi madre y otras deudas urgentes, urgente como el texto que traigo en mente.

Soy electricista independiente e irresponsable trabajador del día, un hombre mestizo de aspiraciones sencillas. Una descarga de alta tensión quemó parte de mi rostro derecho hace quince años, no aprendí a tolerar la reacción de la gente cuando señalan mi quemadura, ando en capucha cada que puedo para cubrir la mitad de mi cara cuando el complejo me supera, la inseguridad cortó algunas relaciones relevantes en mi vida personal y debilita otras, el aislamiento me convirtió en un tipo amargado y en un pesimista existencial. Me entiendo mejor con los agnósticos que con los ateos o los creyentes, siempre me entiendo más con los confundidos, deje de ser católico a los diez años, horas después de mi bautizo, pensador empecinado, entregado al universo bohemio que pienso y escribo día con día, planeta errante me acuñan mis sombras.

Esa tarde/noche revisé un cómic que adquirí en la cachina del barrio a precio vicio, lo leí más de tres veces junto a la ventana y ahí estaba y estuvo siempre la tendedera, en el techo del Hostal de enfrente mirando a mi ventana como ya lo venía haciendo desde que me mudé, sabe estar muchas horas sin moverse y por momentos sin haber algun patron pone su cabello al lado derecho del hombro y luego al izquierdo todo esto sin retirar la mirada sobre mi o sobre mi ventana, no se, perdí los lentes en una borrachera y mi miopía es considerable por ende no distingo sus rasgos, y si ella me a visto en la calle y yo sin saber quien es, tal vez me conozca, quizá la hermanita de alguna iglesia que mi padre me presentó él me ha presentado a cientos de hermanos en cristo. Está corriendo un aire violento las sábanas blancas tendidas del hostal parecen velas, a la señora la despeinó el viento y le tapó el rostro con el pelo, se formó una atmósfera hollywoodense porque ella no reaccionó, ya luego se quitó el cabello de la cara y fue por las sabanas y se fue caminando. Se hizo de noche y el letrero del hotel encendió sus tres colores, primero rojo luego azul y termina en verde que oscilan formando las iniciales HS, subí las cortinas para que sus luces lleguen hasta mis paredes blancas, puse musica y me tumbe en la cama pensando en como serian los hijos que nunca tendré, escuchando Ahora comemos 3 del Noxi, pase el limite de frescura y ahora tengo frío, cerré un poco la ventana y en la transición del rojo al azul apareció la tendedera del hostal, en el mismo lugar, nos miraba nuevamente, a mi ventana y a mí o a mi o a mi ventana no se soy miope, las luces la cubrieron de forma interesante, era una portada psicodélica, el aire le alborota el cabello, volaba por todas las direcciones hubiera querido fotografiarla pero, estoy escribiendo esa historia, ve al Blog. Quien podria ser esta señora de tan extraño comportamiento, alguna patología mental solamente podría justificar esa acción, no se lo atribuyo a otra cosa, en mis teorias sobre quien podría ser la señora no está el enigma o el horror aun sabiendo que hace tres meses envenenaron a una pareja en ese hotel, estoy muy lejos de eso, pero cuando el verde se la llevó si me quedé huevon.

Al día siguiente monto en la bicicleta y salgo para el malecón de Chorrillos, bajo por Alipio ponce queriendo conectar con la ciclovía de guardia civil y llegar a la playa, es martes con poca gente y mucho sol es como estar en una playa privada pero siempre alerta, cada año es más peligroso en este país, compatriotas y extranjeros han tomado las calles con violencia, matan por nada, callado o lastiman al familiar. Se vive así ahora, todo Lima es un suburbio, todo mi Perú es un barrio bajo.

Tumbé la bicicleta en la arena, acomodé la toalla y saquè The kill joker una vez más, claramente me había atrapado a pesar de ser tan ajeno a los cómics o novelillas graficas los cuales recuerdo haber lanzado varios improperios en conversas con los primos.

Me sienta mal la cerveza pero igual tomo una y me acerco a la orilla, el agua te lleva con los pensamientos a todas partes, siempre pienso en dios, mucho más que un creyente, recurre a mi mente desde siempre, pero no aquel dios, no el de mi padre ni de mi madre, mi propio dios al que no le creo, al que no le tengo fe.

Cada vez es menos la armonía en todo lo que veo, quizá exterioriza su amargura mi corazón inconstante, ¿Qué infierno? si todo lo que está vivo quema y mata. Aquí mismo estamos los condenados, ¿Donde el cielo? mi único espacio bendito fueron sus labios alguna vez.

El agua está fría a pesar del sol así que entro lento y recuerdo lo desagradable que es sentir las algas, estoy relajado omitiendo horizontes y paisajes puesta la admiración en la dulzura caribeña, más allá dos rubios hablaban en inglés en voz alta, tenían la basta remangada y ambos con camisa blanca como dos empresarios millonarios que charlan de negocios caminaban la orilla, claramente eran mormones, los millonarios no vienen a Agua Dulce. Pensé en Estados Unidos y en Indiana mientras estos se alejaban, aquel lugar parecía bastante tranquilo, solitario y verde, me gusta sin haber estado ahí, me pasaba varias madrugadas mirando contenido de todo tipo, sobre indianapolis principalmente aunque Gary me provocara más curiosidad, la ciudad abandonada, cuando me ponía más serio pensaba mucho en las clases gratuitas de inglés que el país ofrecía, pensaba mucho en la posibilidad de tener mas herramientas como un idioma adicional y poder ir por vez primera alguna universidad a mis cuarenta y siete años siendo un inmigrante y viviendo lo que un venezolano vive aquí, trataré de no incomodar. Fueron dos horas refrescantes, limeñito y pocas veces he venido a esta playa clásica, los turistas la conocen mas que yo. El camino de regreso era una elevación regular para mi novatada, opté mejor por una ruta más larga pero menos elevada y comencé a pedalear hasta San juanito de miraflores pensando que mañana muy temprano tendría que ser menos bohemio y más electricista, la semana próxima rodaré el parque Kennedy y luego el colchón de nubes de Villa Maria, recorriendola me despido de Lima, la idea de saber que no regresaré al país me acompañó en la ruta hasta que la costa peruana me pierda en su mirada.

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